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La Razón sin la Razón E-Mail
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    Aprovecho este intervalo lúcido en que la razón ha podido empujar a la locura hacia algún rincón de mi mente, para así revisar mi vida, que ha estado siempre gobernada por la locura, y tratar de comprender por qué la he vivido lejos de lo común, de lo que todos hacen y quieren, por qué ha hecho de esta vida mía un camino tranquilo, equilibrado y pleno de alegrías. Cierto, cuando era un niño, la profunda tristeza de haber perdido a mi padre, dio paso a la locura, y entonces siempre lo imaginé vivo, cerca de mí, acompañándome en los momentos más difíciles y en los buenos también, hasta el día de hoy, así, no pude decir que mi papá me dejó solo.

 

    Luego, de joven, fui un loco, por el deporte, por la lectura, por la música, por saber más, por salir adelante, por cultivar los buenos amigos, lástima que no me dejó tiempo para probar el alcohol ni las drogas, ya es tarde, tengo el colesterol alto. Salí del colegio, y entonces el amor en complicidad con la locura, me presentó a la que hoy es mi mujer, y aquélla se encarga de que ninguna otra mujer se me acerque, obvio, estoy loco, más bien loco de amor por ella, por “la mia Fiorella”. Formada ya mi familia, la locura me hizo vender todo y traerla al Sur, para respirar aire puro y crecer en la naturaleza, que traicionera, me perdí la vida social, los malls, la carrera por el éxito profesional. Y ahora que quizás estoy a más de la mitad de mi vida, seguro que la locura estará preparando su siguiente paso, y espero entonces que la razón no me abandone nunca, para así, al término de mi vida comprender lo que la locura hizo con el resto de mi vida.

Francesco Panzagrossa

 

 
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